FLORA Y FAUNA
FAUNA
Existen dentro de Sanabria más de 190 especies de vertebrados. De ellas, 7 especies de peces encuentran su hábitat en el lago, las lagunas y las aguas cristalinas de los ríos y arroyos. Merece especial mención la Trucha (Salmo trutta), apreciada presa para la pesca deportiva y exquisita a la hora de degustarla. En el Lago, la trucha puede alcanzar dimensiones considerables y su carne adquiere un tono rosado que recuerda a la del salmón.
Sobrevuelan estas montañas 17 especies de rapaces diurnas, algunas tan raras como el Águila real (Aquila chrysaetos), el Halcón abejero (Pernis apivorus), especialista en el consumo de abejas, y el Halcón peregrino (Falco peregrinus). En los lugares apartados de la sierra puede verse también al Búho real (Bubo bubo), rapaz de costumbres nocturnas. De menor tamaño, pero no por ello menos importantes, 125 especies de pájaros alegran el bosque y la sierra con sus trinos y contribuyen a mantener a raya las poblaciones de insectos. Algunos hallan en estos montes su zona de distribución más meridional; se encuentra en los pastos de altura el Alcaudón dorsirrojo (Lanius collurio), el Escribano cerillo (Emberiza citrinella), la Perdiz pardilla (Perdix perdix hispaniensis), el Pechiazul (Lusciniasvecica) y más abajo, entre los bosques de roble, pueden verse el Camachuelo común (Pyrrhula pyrrhula), el Petirrojo, el Arrendajo, la Abubilla, etc...
Los reptiles cuentan en Sanabria con 10 especies, entre ellas dos especies de víbora. Estos animales, tan poco apreciados, juegan, sin embargo, un papel importante en el equilibrio natural al alimentarse, preferentemente, de pequeños mamíferos como el ratón y el topo que, sin predadores, pueden llegar a convertirse en verdaderas plagas.
En las zonas húmedas, en las lagunas, las fuentes y cerca de las corrientes de agua encuentran su hábitat 10 especies de anfibios entre Ranas, Tritones y Salamandras.
Entre las 41 especies de mamíferos presentes en la comarca, se encuentra el desmán de los Pirineos (Galemys pyrenaicus), escurridizo mamífero acuático de costumbres nocturnas, varios mustélidos como la nutria, la marta, el armiño, la garduña y el tejón. Y entre los mamíferos de más talla, el corzo, el jabalí, el gato montés y un animal emblemático, el lobo, protagonista habitual de los cuentos y las leyendas de Sanabria y que sin embargo cada vez es menos frecuente. Esperemos no encontrarlo pronto entre las bajas de este tesoro faunístico, haciendo compañía a las especies que han desaparecido de Sanabria en el presente siglo, como el oso, el ciervo y el urogallo.
FLORA
En Sanabria conviven más de 1.500 especies vegetales, lo que representa una notable riqueza florística. Esta gran diversidad botánica es, en buena parte, consecuencia de su situación geográfica. Las montañas de Sanabria constituyen el límite entre el clima Atlántico y el clima Mediterráneo. Debido a ello, las diferentes orientaciones de sus laderas, sus valles y sus cimas van a determinar la influencia predominante de uno de estos dos ambientes. Las laderas orientadas al Norte y al Oeste serán de predominio Atlántico, mientras que aquellas de exposición Sur y Este tendrán características mucho más mediterráneas. Por otra parte, las condiciones extremas en que se desarrolla la vegetación de las cumbres más altas solo van a permitir la existencia de una flora rara y muy adaptada que, en el caso de algunas especies como el Ranunculus parnassifolius ssp. cabrerensis o la Armeria bigerrensis, son verdaderas reliquias vivas de la época de las glaciaciones que han sobrevivido y evolucionado aisladas en estas cumbres desde hace más de 10.000 años.
El agua es otro factor de diversidad; la abundancia de arroyos, manantiales, lagunas, turberas y zonas encharcadas permiten la existencia de una flora acuática característica de estas aguas limpias, ácidas y escasamente mineralizadas.
Entre estos ambientes húmedos destacan por su rareza a latitudes tan bajas las turberas; estas formaciones, constituidas por masas compactas de diferentes especies del musgo Sphagnum y que pueden alcanzar varios metros de espesor, no tienen parangón en ningún lugar de la península. Las turberas tienen una flora característica, son el hábitat preferido de una pequeña planta carnívora: La Drosera (atrapamoscas), y de algunas especies de Sphagnum de distribución muy limitada e incluso única en la península.
En Sanabria, el bosque dominante es, sin duda, el robledal formado por pies relativamente jóvenes de Quercus pyrenaica, árbol que aquí raramente sobrepasa los 1.500 m. de altitud, bien adaptado a los fríos del invierno y al prolongado estiaje. Este árbol, que en la comarca recibe el nombre de "carballo," ha sido desde antiguo parte importante de la economía doméstica sanabresa al proveer a sus habitantes de estructuras para las casas y de leña para sus hogares. En las vaguadas frías y húmedas el roble es sustituido por hermosos abedules salpicados con serbales y acebos.
También existen en la comarca rodales de tejos centenarios, verdaderos supervivientes de ese mal endémico que son los incendios, enebros que se agarran a las rocas desnudas de los cañones glaciares y, plantados por el hombre y cercanos a sus casas, nogales y castaños, algunos de ellos de gran porte.
Sergio Saiz Moreira